sábado, 23 de agosto de 2014


Urgencias

 

 

No habían dado todavía las nueve de la mañana y yo me encontraba sentado en una silla de ruedas dentro de un ascensor dirigiéndome a la cuarta planta. A la zona de rayos X

La primera sensación que tuve al entrar en la zona de rayos X, fue la de esa luz mortecina que habitaba en la sala. Esa luz tenue que hace que cualquier persona, sana o enferma, tenga apariencia enfermiza

Muy asustado y dolorido seguí las indicaciones del personal médico de la zona de radiografías y placas

Me explicaron que iban a hacerme unas placas para poder comprobar el estado de mi espalda

Con mucho dolor y esfuerzo, me coloqué donde y como me dijeron y me puse entre la máquina y la pared de la habitación

Era necesario mantener mi cuerpo derecho y en línea recta. Yo no podía mantenerme en pie, mi cuerpo estaba dolorido y encorvado

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