Cogía aire con toda mi alma y no conseguía respirar. Me
encontraba en el suelo en medio de la competición y los ciclistas continuaban
pasando a mí alrededor
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Por fin, muy poquito a poco
y con mucho trabajo, conseguí que el aire fuera entrando en mis pulmones
Ahora podía empezar a
absorber aire, pero sentía a la vez un inmenso dolor en mi abdomen y costillas.
A cada inhalación de aire a mis pulmones, sentía un dolor muy agudo entre mis costillas
Poco a poco conseguí
empezar a respirar y a escuchar las voces que sentía a mí alrededor. Empecé a
ser consciente de la situación siguiente a mi caída
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