momento me vi en medio de
muchísimas bicicletas y muchísimos ciclistas dispuestos a pasar una gran mañana
ciclista. A los pocos minutos, ya estábamos todos rodando
Iba bien, iba contento, iba
buscando entre la multitud a mis compañeros de equipo. E incluso me permití el
lujo de empezar a adelantar corredores. Iba bien, iba ligero, iba fuerte. Y ahí
es donde cometí quizá el mayor error de mi vida
Descendimos por una ligera
pendiente hacia abajo. La avenida del estadio de Montjuiich
A la hora establecida, se
dio salida a la prueba. Decían que había más de cuatro mil ciclistas
En un
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