lunes, 25 de agosto de 2014


El Lunes 30 de Junio, como casi siempre desde que ocurrió el accidente, me desperté  muy temprano. Aunque esos días había mejorado el tema del sueño, no terminaba de dormir demasiado bien, y sobre todo, me despertaba muy tempano

Ese día, me desperté de una forma un tanto diferente al resto de días. Me desperté teniendo una eyaculación inesperada. Tuve un sueño erótico, y me desperté  con esa reacción sexual entre mis piernas

El tema del sexo, fue otro de los temas que se vieron  alterados debido al accidente y a mi rehabilitación

No había hablado todavía de mis otras heridas. Aparte de la fractura de clavícula, tuve algunas otras pequeñas heridas

Tenía tres heridas en los pies. Dos heridas en la pierna izquierda. Y una herida en la pierna derecha

 Se hicieron costras y durante muchos días, me dolían las rozaduras de mis piernas con las sabanas

Poquito a poco se fueron secando las heridas y desapareciendo las costras

 

El Sábado 28, seguí con las mejoras en mi recuperación. Fue el primer día que salí a la calle sin vendaje. Quería salir sin vendaje, porque así, la herida se iba secando y curando más rápidamente

 

El Sábado por la tarde, estuve haciendo mis ejercicios de rehabilitación, a la vez que hacia mi sesión tumbado en la cama, estaba viendo la retransmisión del partido de futbol entre Brasil y Chile. Fue un buen partido.

El Domingo 29 de Junio, día de San Pedro,  mi tío y mi tía, vinieron de Cunit para comer con  mi madre y conmigo. Después  fuimos a ver la nueva casa de mi madre

Yo entre tanto, seguía haciendo mis ejercicios de rehabilitación. Poco a poco seguía haciendo ejercicios. Cada vez mas repeticiones en menos tiempo

Y muchas otras noches, las pasaba con mi compañera. Mi Tablet Samsung. En ella veía muchos documentales y películas. Me ponía los auriculares para no molestar en casa y ahí me pasaba las horas

También más de una noche me despertaba de madrugada,  encendía mi Tablet y le bajaba el brillo de la pantalla para no molestar y me ponía a escribir algunas líneas de este libro

A veces, me sentaba en el borde de la cama, encogido para que no me doliera tanto

También me sentaba en el comedor de casa de mi  madre rodeado de cojines. Miraba por la ventana las luces de los pisos de alrededor, con sus ventanas iluminadas por el resplandor de la televisión encendida a altas horas de la madrugada

Otras veces, miraba al cielo y contemplaba a las estrellas

Sentía el ruido que hacían los grillos en las noches de verano. Sentía ladrar a algún  perro perdido en las calles del vecindario

Desde mi habitación, también sentía como se movía mi madre en la cama cuando estaba durmiendo

A veces, incluso me mantenía tan quieto y en silencio, que podía escuchar su respiración

Una de las cosas que peor llevaba aparte del dolor, eran las noches

Muchísimas noches, no podía dormir

 

Creo que era debido a dos motivos. Al no poder trabajar y al no llevar mi ritmo normal de diario, no llegaba a casa tan cansado, tampoco podía hacer deporte y no me sentía fatigado. No tenía ganas de dormir

Se me hacían las tantas, horas y horas sin  dormir

Creo que la otra razón  por la que no podía dormir era porque mi cabeza estaba pensando constantemente en  muchas cosas. Mentalmente, estaba muy nervioso

Llegó un momento, que no quería que se hiciera de noche, porque ya sabía que me esperaban mis problemas para dormir

 

A veces  me pasaba un buen rato encogido en la cama en posición fetal debido a los dolores. A parte del dolor de mi hombro derecho, seguía sintiendo un intenso y punzante dolor que todavía no me había abandonado desde el día de mí accidente. Un enorme dolor en las costillas.

Durante la tarde-noche del Jueves y todo el Viernes, estuve haciendo ejercicios con el hombro, para ir recuperando poco a poco el movimiento

 

Tenía que hacer un ejercicio

Tumbado en la cama, tenía que coger mi brazo derecho ayudado por el brazo izquierdo e intentar subirlo hacia arriba todo lo que pudiera

Tres veces al día durante diez minutos cada vez

La primera vez que lo hice, conseguí levantar el brazo doce veces en diez minutos. Pronto aunque todavía sintiendo dolores, conseguí llegar a quince veces y también muy rápidamente, conseguí llegar a veinte veces. Todo un pequeño pasito

El dolor, también formaba parte de la recuperación

El Viernes 27, vino a casa de mi madre la señora que quería comprarle el piso de mi madre

Yo en ese momento estaba a punto de empezar mis ejercicios de rehabilitación. Estaba en  mi habitación sin camiseta. Con mi herida al aire para que se secara más rápidamente

Me puse la camiseta encima de la herida, y junto a mi madre, salimos a recibir a esa señora

Vino con sus dos hijos, para enseñarles el piso de mi madre. Me parecieron buena gente. Una mujer joven y educada con dos hijos pequeños

 

Esa tarde para entretenerme, fui tres veces a la farmacia para comprar unos apósitos adhesivos que necesitaba. No los tenían en la farmacia y hasta última hora de la tarde, no me los habían podido conseguir

A la vez en el tiempo, mi madre estaba empezando a hacer la mudanza para irse a vivir a su nueva casa

Debido a mi accidente,  yo no podía ayudarla mucho en el traslado. De momento, hasta finalizar todos los trámites burocráticos, mi madre, llevó muchas de sus pertenencias a mi casa. Mi casa se llenó pronto  de cajas, bolsas y maletas

Cada vez que iba de casa de  mi madre a  mi casa, siempre me llevaba algo por pequeño que fuera. Siempre dentro de mis posibilidades. A veces, llevar una simple caja, me costaba mucho esfuerzo y volvía cansado a casa de mi madre. Ella siempre me tenía preparado un bocadillo encima de la mesa de la cocina

El Jueves 26, mi madre, mi hermana y yo, volvimos a la clínica. Yo tenía una visita de control de mi clavícula

Me realizaron tres radiografías para ver cómo estaba mi clavícula. Habían pasado tres semanas desde la operación

El doctor que me había operado, me esperaba en su consulta.

Después de ver las radiografías y destaparme el vendaje para ver la herida, me dijo que estaba curando muy bien, mejor de lo que él esperaba

Al finalizar la visita, me dio día para la semana siguiente y me indicó un ejercicio que podía empezara a hacer en casa para empezar a darle movilidad a mi hombro derecho

Miercoles, 25 de Junio


El Miercoles 25, mi hermano cogió su coche y me llevó a Barcelona. Yo tenía que solucionar un par de  temas relacionados con mi trabajo. Era la primera vez que volvía a Barcelona. Excepto, los viajes a la clínica, no había vuelto a Barcelona desde el día de mi accidente

23 de Junio


El  Lunes 23 de Junio  se celebraba la noche de San Juan

Silvia vino a visitarme por la tarde. Me trajo coca y tomaos una coca-cola en  la Rambla de Viladecans

Los dolores poquito a poco se fueron haciendo más pequeños. Los dolores habían dejado paso a las molestias

Sobre todo a la hora de dormir. Bueno, cuando conseguía dormir. Ahora todavía, no era capaz de dormir toda la noche de una vez

Al principio me despertaba hasta tres veces en una noche debido a los dolores. Después pasé a despertarme dos veces. Aprovechaba para seguir tomando la  medicación que también  había ido disminuyendo. También aprovechaba mis escapadas nocturnas para ir al lavabo a orinar

 

También  durante  algunas noches estaba en silencio.  Mirando la noche y pensando  muchas cosas que habían pasado en mi vida  antes y después del accidente

 

Día tras día

 

Llegue a casa, justo el día que coronaban a Felipe de Borbón como nuevo rey de España con el  nombre de Felipe VI. Era Jueves 19 de Junio

Estuve viendo la televisión e incluso bajé el día siguiente a la calle a comprar el periódico, pero incluso esa noticia, pasó a un segundo plano en mi vida. Ahora el único objetivo que tenía, era recuperarme de la operación

 

Durante todos estos días, las noticias que había en televisión, eran la coronación de FelipeVI y los partidos de fútbol del Mundial de Brasil

Vi algunos partidos y asistí a la eliminación de la Selección  Española de futbol del Mundial

Hablaba con algunos amigos que me enviaban mensajes de ánimo por medio del teléfono  y empezaba a salir a la calle a dar paseos cortitos. De casa de mi madre a mi casa y volver

Pasadas algo más de las diez y media de la mañana, salíamos por la puerta del hospital camino a casa

Aunque solo había estado un día ingresado, cuando salí a la calle, con mi brazo protegido por un cabestrillo, y volví a ver el Sol, tenía la sensación de que había estado ingresado mucho más tiempo

 

La noche anterior había sido muy larga. Cuando no puedes dormir, en un hospital, las horas pasan muy despacio. Ahora sólo quería llegar a casa y descansar

De alta en el hospital

 

Al día siguiente, Jueves, intuíamos que me iban a dar el alta médica y podría volver a casa

Antes de las siete de la mañana ya estábamos despiertos mi madre y yo. Ninguno de los dos, había conseguido dormir demasiado bien esa noche

Hicimos tiempo hasta las diez de la mañana, hora fijada para mí salida de la clínica

Mientras tanto, mi madre llamó por teléfono a mi hermana para que viniera a buscarnos

Una enfermera pasó por mi habitación para darnos los informes médicos, las últimas indicaciones, y sobre todo, extraerme el pequeño catéter que seguía teniendo en mi mano con las dos vías para introducir medicamentos en mi cuerpo

En mi habitación, no había cama para acompañante. Sí había un sofá que se podía convertir en algo parecido a una cama. No había sabanas demás. Así que mi madre, tuvo que amoldarse a dormir la noche de mi operación en ese sofá y la verdad es que hacía algo de frio.

Soportó el frio, los problemas de insomnio de esa noche, los dolores de su espalda y mis dolores propios de la operación sin quejarse ni una sola vea

Otro ejemplo más del sacrifico de mi madre por mí y por mis hermanos

El me introdujo en mi catéter una vía directa de una bolsa parecida a las bolsas típicas de suero de los hospitales. Esa sustancia, hizo que se calmaran mis ganas de devolver y que desaparecieran

mís mareos

 

 

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Como me repuse un poco, el enfermero  me ayudó para levantarme de la cama e ir hasta el lavabo

Fue allí sentado, donde por fin después de varias horas y muchos intentos, pude hacer pipí

Justo después, me trajeron la cena en una bandeja de color gris. Una insípida sopa con dos trocitos de pollo a la plancha, un poco de pan y un yogurt natural    

Durante  la cena, volvimos a encender la televisión y vimos el programa de cocina Masterchef, mientras  mi madre  me partía los trozos de pollo para que yo pudiera comerlos con más facilidad

Yo no orinaba y la hora de la cena se acercaba. No me dejaban cenar y yo tenía hambre

La habitación hacía rato que se había vaciado, solo mi madre se había quedado para pasar la noche conmigo por si yo necesitaba algo

Recuerdo que pusimos un rato la televisión para entretenernos

Estaban dando un programa de cocina en el canal 4 . Yo todavía estaba algo mareado y hacia pocos minutos que me habían entrado ganas de devolver la merienda y el agua que había bebido

Le pedí  mi madre que apagásemos la televisión porque me encontraba mareado

Al poquito rato entró un enfermero en la habitación y le expliqué mis síntomas y lo mal que me encontraba

Tenía mucha hambre y me trajeron un yogur natural y un paquete de galletas.

Me dijeron que antes de cenar tendría que hacer pipí

Yo no me podía mover de la cama, así que me facilitaron un aparato de plástico que se llama cuña, para que hiciera pipí ahí sin tener que levantarme de la cama

La idea era, que tenía que desprenderme de la anestesia por medio de la orina. Durante la tarde después  de la operación, toda mi familia estaba en mi habitación pendiente de mí y pendiente de si conseguía hacer pipí. Yo lo intentaba e intentaba y no podía

Era complicado concentrarse en hacer pipí cuando cada dos por tres, te preguntaban si ya lo había hecho

Intentamos que yo me quedara sólo en la habitación haber si así podía hacerlo.

Así que de vez en cuando, mi familia salía a dar un paseo por el pasillo, para que yo pudiera concentrarme en el pipí

Pero ni con esas,  no había manera de orinar

El descanso

 

Entre las cuatro o cinco de la tarde del Miercoles, ya estaba descansando en la habitación recién operado

 

Lo único que quería nada más llegar a mi habitación a parte de ver a mi familia, era beber agua. Debido a los análisis que me habían hecho antes de la operación, llevaba muchas horas sin haber bebido agua y sin haber comido nada

Entró un enfermero con un vaso de plástico blanco en la mano y pensaba que por fin podría beber agua. En el vaso escribió con rotulador dos números y una letra. 19 h. Quería decir que no podía beber agua hasta que no fueran las siete de la tarde

Recuerdo que cada cinco minutos preguntaba la hora para saber cuánto faltaba para poder beber agua

Por fin se cumplió el tiempo establecido por los médicos y pude empezar a beber agua. Primero fueron a sorbos pequeñitos. Tarde más de una hora en beberme una botella de 30 cl

Pasada una hora, empezaba a pedir más agua, hasta que el suministro de agua se fue normalizando paulatinamente en mi cuerpo

domingo, 24 de agosto de 2014


Durante este tiempo estuve dormido bajo los efectos de la anestesia. En este tiempo me operaron y mi cirujano pasó a  la habitación privada que le habían dado a mi familia donde me esperaban y el cirujano como digo, pasó a hablar con mi familia y les dijo que la operación había ido bien pero que había sido más complicada de lo que en un principio se esperaba

Aparte de tener desplazada la clavícula, parece ser que se habían rasgado algunos  tendones

Recuerdo haber hecho el recorrido desde el box pre cirugía hasta mi habitación, tumbado en la camilla mirando el techo del pasillo

Al llegar a mi habitación estaba mi madre en ella y acto seguido me cambiaron de la camilla a la cama de la habitación en un cambio seco y rápido que a mí me dolió bastante, estaba recién  operado

Después recuerdo que me trasladaron a la sala contigua, recuerdo estar en el quirófano y escuchar como hablaban los doctores y lo siguiente que recuerdo fue que me despertaba otra vez en el mismo box donde me habían colocado el catéter

Lo primero que hizo Ana aparte de mostrarme su simpatía, fue buscar una vena en mi mano derecha para colocarme un pequeño catéter con dos vías de entrada

Introdujo una larga aguja en el dorso de mi mano y a partir de ahí todos los calmantes, sueros y medicamentos que necesitara, pasarían a través de mi sistema sanguíneo

 

Estuvimos hablando un rato más y ella estuvo preparándome para la operación

Poquito antes que me llevaran al quirófano y que me durmiera debido a la anestesia que me iban a inyectarme, el anestesista vino a saludarme y a explicarme como iba a ir la operación

Les di un beso a mi madre y otro a mi tía y me dispuse a enfrentarme a la operación

En el largo pasillo que me dirigía hacia el quirófano, había pintadas en el suelo unas huellas de zapato de color azul. Me dijeron que siguiera esas huellas hasta el final del pasillo

Cuando llegué al final, me esperaba una enfermera que me indicó que entrara en una pequeña habitación donde había  muchas taquillas para guardar la ropa

Me dijo que guardara todas  mis pertenencias, me dió ropa esterilizada de color blanco. Una bata abierta por un lateral, unos patucos para los pies, un gorro para la cabeza y una pulsera adhesiva donde indicaba mi nombre y mi edad
Después  me llevaron hasta un pequeño box cerrado por cortinas grises y donde había una camilla móvil. Me senté en ella y empecé a hablar con Ana, mi enfermera

Al no haberme hecho los análisis de sangre el día anterior, decidieron que me los harían un rato antes de mi intervención

 

Estuvimos algo más de tres horas esperando a que me llamaran, sentados en dos sillas en la salita de espera

Mientras tanto, nuestro nerviosismo se fue transformando en apatía, aburrimiento y desesperación. Llegó mi hermano a la clínica y un rato más tarde llegaron mis tíos desde Cunit, Tarragona

 

Yo ya empezaba a estar cansado de tanto esperar y me enfadé un poco por tanta espera

Por fin me llamaron para entrar y me dirigí hacia la zona intermedia al quirófano donde  sólo pueden entrar las personas enfermas

El Miércoles 18 de Junio, nos presentamos a las ocho menos cuarto de la mañana en la recepción de la Clínica de la Creu Blanca

Teníamos hora de ingreso a las  nueve de la mañana

Ese día, mi hermano mientras que mi madre, mi hermana y yo íbamos hacia la clínica, cogía su coche y se acercaba hasta Sant Boi, para entregar mi primer parte de baja a la mútua del seguro de mí trabajo

Nosotros llegamos con bastante antelación a la clínica. Bastante rato pasó después antes de que me llamaran para ingresarme

Fue el Martes a media mañana cuando gracias a varias llamadas que hizo  mi hermana, le confirmaron  que sí, que todo estaba arreglado y que ya tenía la confirmación y aceptación por parte de la compañía aseguradora.

Ya era seguro que me operaban  el  Miércoles a primera hora de la mañana

El Martes por la  noche, para aliviar tensiones, tranquilizarme un  poco y olvidarme de los problemas y de la operación, encendí la televisión para ver el partido de fútbol del Mundial de ese día

 

Justo cuando había aprendido a soportar el dolor, me enfrentaba ahora a una operación de reconstrucción de clavícula y la incertidumbre de saber cómo iba a salir la operación. Estaba convencido de que después de la operación, iba a tener dolores más intensos que los que ya había tenido

 

 

 

 

 

El Lunes a última hora de la tarde, recibía una llamada de la clínica, diciéndome que no habían recibído todavía la autorización administrativa de la compañía de seguros y que no me podían  operar porque la clínica no se hacía cargo del importe de la operación

Durante la tarde del  Lunes, estuvimos haciendo diversas llamadas para intentar confirmar que la operación  estaba cubierta y se iba a realizar a tiempo

Al finalizar el Lunes, todavía no sabía si dos días después me iban a operar

 

Hasta que llegó el día de la operación, fueron unos días un tanto nerviosos y preocupados

Esperaba una llamada de la clínica para que me confirmaran que la operación eran segura y se iba a realizar el día y la hora ya señaladas

También sabía que el Martes tenía que acudir a la cínica para una hacerme unas pruebas y análisis de      sangre previas a la operación

El Domingo vino a visitarme a Viladecans Sílvia. Su compañía,  sus ánimos y su  cariño me ayudaron mucho. Una de las pocas personas que había venido a visitarme a parte de mi familia. Silvia, como me conoce, trajo con ella las maravillosas pastitas de manzana que a veces me regala

Me trajo también varios libros y un disco duro informático con muchas películas para que me entretuviera y no me agobiara durante mi recuperación

 

Pude ver algunos partidos del Mundial de Futbol, algunos programas de televisión como  Masterchef También aprovechaba esos días para ver películas y documentales que encontraba en Internet

Gracias a mi Tablet, podía ver muchas películas y documentales

También recibía los cariños y cuidados de mi familia. Así como la visita de uno de mis primos

El Viernes 13 de junio, hice realidad un sueño largamente a acariciado. Había estado esperando dieciséis años y por fin había llegado el día

 

Ese Viernes, mi madre y yo nos dirigimos a mi entidad bancaria, y después de varios trámites dimos por cancelada la hipoteca de mi vivienda. Por primera vez en  mi vida, conseguía tener pagada  mi casa

Por fin  mi lugar de trabajo y mi casa, me pertenecían a  mí y estaban íntegramente pagados

En estos días de paro forzoso, aprovechaba para ver la televisión. En las noticias, durante el fin de semana del accidente, me enteré de que Rafael Nadal había ganado una nueva edición del torneo de tenis Roland Garros

Durante esos días, se preparaba la abdicación del rey Juan Carlos y el comienzo del reinado del principe Felipe de Borbón

 

El otro tema principal en las noticias de televisión fue el comienzo del Mundial de Fútbol

El Miércoles estábamos mi madre,  mi hermana y yo, sentados en la sala de espera de la clínica

Tenía una segunda visita concertada a las seis y media de la tarde. Ese día hubo algunos problemas burocráticos entre la Federación Catalana de Ciclismo y la Entidad  Aseguradora, y la clínica, se negaba a visitarme. Tuvimos que esperar hasta pasadas las ocho de la tarde para que llegara la autorización de la compañía de seguros para que pudiera visitarme el doctor

 

Después de una tensa espera y un largo tira y afloja y después de realizar varias llamadas telefónicas, por fin me visitaron. El doctor revisó otra vez las radiografías tomadas de mi clavícula y confirmó lo que ya nos había dicho anteriormente. Había que operar. Fijó la fecha de intervención para el siguiente Miércoles día 18

Lo único que podía hacer ahora, era esperar al día de la operación.

En estos días de inactividad, aparte de intentar convivir con el dolor y la toma de medicamentos, buscaba las maneras de estar lo más tranquilo y cómodo posible

El Miercoles por la mañana, justo el día que tenía mi segunda visita con el doctor, empezaba a sentirme un poquito mejor. Los medicamentos que había estado tomando empezaban a hacer efecto y empezaba a sentir un poquito de alivio y menos dolor. O al menos empezaba a aprender a controlar el dolor

Empecé a aprender cosas nuevas, como la mejor manera posible de estar tumbado en la cama y que no me doliera mi hombro derecho, aprendí a comer y coger cosas con mi brazo y mano izquierda

 

Apenas podía dormir porque cada cuatro horas tenía que estar despierto para tomar la medicación

Los primeros días, fueron muy duros, intentando aprender muchas cosas a la vez, cosas que anteriormente no les había prestado ninguna atención y no me había preocupado por ellas, por ejemplo, aprender a cortar un  filete de carne con la mano izquierda

Todas las cosas que tenían importancia en mi vida dejaron de tenerlas y las cosas que no la tenían, empezaron a tenerla

Al día siguiente Lunes, fue el, primer día que pasé íntegramente en casa descansando

Lunes, Martes y Miércoles  los pasé realmente mal, con muchísimos dolores tanto físicos como mentales

Todo,  absolutamente todo en mi vida dejó de tener sentido,  ahora tenía que acostumbrarme a una situación que nunca había imaginado

Ahora cualquier cosa, cualquier situación o movimiento que quisiera hacer, requería de toda  mi fuerza que era poca y soportar el dolor que me producía cualquier movimiento