Les di un beso a mi madre y
otro a mi tía y me dispuse a enfrentarme a la operación
En el largo pasillo que me
dirigía hacia el quirófano, había pintadas en el suelo unas huellas de zapato
de color azul. Me dijeron que siguiera esas huellas hasta el final del pasillo
Cuando llegué al final, me
esperaba una enfermera que me indicó que entrara en una pequeña habitación
donde había muchas taquillas para guardar
la ropa
Me dijo que guardara todas mis pertenencias, me dió ropa esterilizada de
color blanco. Una bata abierta por un lateral, unos patucos para los pies, un
gorro para la cabeza y una pulsera adhesiva donde indicaba mi nombre y mi edad
Después me llevaron hasta un
pequeño box cerrado por cortinas grises y donde había una camilla móvil. Me
senté en ella y empecé a hablar con Ana, mi enfermera
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