Una vez terminados todos
los trámites del momento, me ayudaron a subir un escalón de la ambulancia, y me
tumbaron en una camilla.
Una chica condujo la ambulancia
y un chico se quedó dentro conmigo. A mi todavía me faltaba aire y le pedí por
favor que abriera la ventana de la ambulancia para que yo pudiera respirar. Esa
sensación de falta de oxigeno, me persiguió varios días más
-27-
Tumbado como digo en la camilla de la
ambulancia y con la ventanilla abierta, pude ver el recorrido que hacia la
ambulancia para mí traslado a un centro
médico.
No veía las calles pero si
veía la parte alta de los edificios. Los
miraba y pensaba en las veces que la ambulancia se paraba en algún semáforo,
hacia algún giro o bordeaba alguna rotonda
No hay comentarios:
Publicar un comentario