sábado, 23 de agosto de 2014


Una vez terminados todos los trámites del momento, me ayudaron a subir un escalón de la ambulancia, y me tumbaron en una camilla.

Una chica condujo la ambulancia y un chico se quedó dentro conmigo. A mi todavía me faltaba aire y le pedí por favor que abriera la ventana de la ambulancia para que yo pudiera respirar. Esa sensación de falta de oxigeno, me persiguió varios días más

 

 

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 Tumbado como digo en la camilla de la ambulancia y con la ventanilla abierta, pude ver el recorrido que hacia la ambulancia para  mí traslado a un centro médico.

No veía las calles pero si veía la parte alta de los edificios. Los  miraba y pensaba en las veces que la ambulancia se paraba en algún semáforo, hacia algún giro o bordeaba alguna rotonda

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