A veces, me sentaba en el
borde de la cama, encogido para que no me doliera tanto
También me sentaba en el
comedor de casa de mi madre rodeado de
cojines. Miraba por la ventana las luces de los pisos de alrededor, con sus ventanas
iluminadas por el resplandor de la televisión encendida a altas horas de la
madrugada
Otras veces, miraba al
cielo y contemplaba a las estrellas
Sentía el ruido que hacían
los grillos en las noches de verano. Sentía ladrar a algún perro perdido en las calles del vecindario
Desde mi habitación,
también sentía como se movía mi madre en la cama cuando estaba durmiendo
A veces, incluso me
mantenía tan quieto y en silencio, que podía escuchar su respiración
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