lunes, 25 de agosto de 2014


A veces, me sentaba en el borde de la cama, encogido para que no me doliera tanto

También me sentaba en el comedor de casa de mi  madre rodeado de cojines. Miraba por la ventana las luces de los pisos de alrededor, con sus ventanas iluminadas por el resplandor de la televisión encendida a altas horas de la madrugada

Otras veces, miraba al cielo y contemplaba a las estrellas

Sentía el ruido que hacían los grillos en las noches de verano. Sentía ladrar a algún  perro perdido en las calles del vecindario

Desde mi habitación, también sentía como se movía mi madre en la cama cuando estaba durmiendo

A veces, incluso me mantenía tan quieto y en silencio, que podía escuchar su respiración

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