lunes, 25 de agosto de 2014


Pasadas algo más de las diez y media de la mañana, salíamos por la puerta del hospital camino a casa

Aunque solo había estado un día ingresado, cuando salí a la calle, con mi brazo protegido por un cabestrillo, y volví a ver el Sol, tenía la sensación de que había estado ingresado mucho más tiempo

 

La noche anterior había sido muy larga. Cuando no puedes dormir, en un hospital, las horas pasan muy despacio. Ahora sólo quería llegar a casa y descansar

No hay comentarios:

Publicar un comentario