Pasadas algo más de las diez
y media de la mañana, salíamos por la puerta del hospital camino a casa
Aunque solo había estado un
día ingresado, cuando salí a la calle, con mi brazo protegido por un
cabestrillo, y volví a ver el Sol, tenía la sensación de que había estado
ingresado mucho más tiempo
La noche anterior había
sido muy larga. Cuando no puedes dormir, en un hospital, las horas pasan muy
despacio. Ahora sólo quería llegar a casa y descansar
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