lunes, 25 de agosto de 2014


En mi habitación, no había cama para acompañante. Sí había un sofá que se podía convertir en algo parecido a una cama. No había sabanas demás. Así que mi madre, tuvo que amoldarse a dormir la noche de mi operación en ese sofá y la verdad es que hacía algo de frio.

Soportó el frio, los problemas de insomnio de esa noche, los dolores de su espalda y mis dolores propios de la operación sin quejarse ni una sola vea

Otro ejemplo más del sacrifico de mi madre por mí y por mis hermanos

No hay comentarios:

Publicar un comentario