En mi habitación, no había
cama para acompañante. Sí había un sofá que se podía convertir en algo parecido
a una cama. No había sabanas demás. Así que mi madre, tuvo que amoldarse a
dormir la noche de mi operación en ese sofá y la verdad es que hacía algo de
frio.
Soportó el frio, los
problemas de insomnio de esa noche, los dolores de su espalda y mis dolores propios
de la operación sin quejarse ni una sola vea
Otro ejemplo más del
sacrifico de mi madre por mí y por mis hermanos
No hay comentarios:
Publicar un comentario