domingo, 24 de agosto de 2014


El Miércoles estábamos mi madre,  mi hermana y yo, sentados en la sala de espera de la clínica

Tenía una segunda visita concertada a las seis y media de la tarde. Ese día hubo algunos problemas burocráticos entre la Federación Catalana de Ciclismo y la Entidad  Aseguradora, y la clínica, se negaba a visitarme. Tuvimos que esperar hasta pasadas las ocho de la tarde para que llegara la autorización de la compañía de seguros para que pudiera visitarme el doctor

 

Después de una tensa espera y un largo tira y afloja y después de realizar varias llamadas telefónicas, por fin me visitaron. El doctor revisó otra vez las radiografías tomadas de mi clavícula y confirmó lo que ya nos había dicho anteriormente. Había que operar. Fijó la fecha de intervención para el siguiente Miércoles día 18

Lo único que podía hacer ahora, era esperar al día de la operación.

En estos días de inactividad, aparte de intentar convivir con el dolor y la toma de medicamentos, buscaba las maneras de estar lo más tranquilo y cómodo posible

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