El Miércoles estábamos mi
madre, mi hermana y yo, sentados en la
sala de espera de la clínica
Tenía una segunda visita
concertada a las seis y media de la tarde. Ese día hubo algunos problemas
burocráticos entre la Federación Catalana de Ciclismo y la Entidad Aseguradora, y la clínica, se negaba a
visitarme. Tuvimos que esperar hasta pasadas las ocho de la tarde para que
llegara la autorización de la compañía de seguros para que pudiera visitarme el
doctor
Después de una tensa espera
y un largo tira y afloja y después de realizar varias llamadas telefónicas, por
fin me visitaron. El doctor revisó otra vez las radiografías tomadas de mi
clavícula y confirmó lo que ya nos había dicho anteriormente. Había que operar.
Fijó la fecha de intervención para el siguiente Miércoles día 18
Lo único que podía hacer
ahora, era esperar al día de la operación.
En estos días de inactividad,
aparte de intentar convivir con el dolor y la toma de medicamentos, buscaba las
maneras de estar lo más tranquilo y cómodo posible
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