Todos los días me comía dos
bocadillos de pan de chapata. Uno por la mañana y otro por la tarde
También escribía este
libro. Y pensaba sobre todo por las noches. Mi madre se iba a dormir y la casa se
quedaba a oscuras. En silencio. Entonces yo apagaba mi Tablet después de haber
visto alguna película, y pensaba. Pensaba mucho y escuchaba el silencio.
Escuchaba los latidos de mi corazón, los ruidos de los vecinos, y por las
mañanas, escuchaba las campanas de la Iglesia y nada más despertarme escuchaba
el canto de los pájaros
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