domingo, 15 de febrero de 2015

Todos los días me comía dos bocadillos de pan de chapata. Uno por la mañana y otro por la tarde

También escribía este libro. Y pensaba sobre todo por las noches. Mi madre se iba a dormir y la casa se quedaba a oscuras. En silencio. Entonces yo apagaba mi Tablet después de haber visto alguna película, y pensaba. Pensaba mucho y escuchaba el silencio. Escuchaba los latidos de mi corazón, los ruidos de los vecinos, y por las mañanas, escuchaba las campanas de la Iglesia y nada más despertarme escuchaba el canto de los pájaros

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