El conseguir ducharme yo solo
sin necesitar ayuda, me llenó de satisfacción
Ese mismo día, por la
mañana, cogí el autobús por primera vez. Monté con mi cabestrillo y me dirigí
hasta Gavá, el pueblo vecino a Viladecans. Había quedado con uno de mis mejores
amigos, Míguel y su pareja Montse. Tomamos un refresco y estuvimos hablando un
rato. La verdad es que Montse, también había salido de una operación bastante
importante
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