Cuanto yo era pequeño y todavía competía con la bici, había
una carrera…
La última carrera de la temporada. La escalada a Montjuich. Se celebraba a mediados de Octubre
Era la fiesta del ciclismo. La competicón que cerraba todos
los calendarios de las distintas competiciones en la temporada
Competían todas las categorías durante toda la mañana, y la última carrera era la de los profesionales, esos corredores que yo veía ensimismado en televisión
Subían desde abajo, desde la estatua de Colón hasta arriba
al Castillo.
Montjuich tiene unas rampas duras y los profesionales subían
ocho veces
Siempre quise correr esa carrera en mi categoría pero nunca pude hacerlo
La última carrera de la temporada. La escalada a Montjuich. Se celebraba a mediados de Octubre
Era la fiesta del ciclismo. La competicón que cerraba todos
los calendarios de las distintas competiciones en la temporadaCompetían todas las categorías durante toda la mañana, y la última carrera era la de los profesionales, esos corredores que yo veía ensimismado en televisión
Montjuich tiene unas rampas duras y los profesionales subían
ocho vecesSiempre quise correr esa carrera en mi categoría pero nunca pude hacerlo
El fin de semana pasado, la Volta a Catalunya de ciclismo
llegó a Barcelona, aunque yo trabajaba ese día, me escapé un rato para ver el
final de la etapa. La llegada era…. en Montjuich
Allí estaban los corredores profesionales como tantos años
atrás. Esto fué un Domingo
Al día siguiente por la mañana, el Lunes, me levanté
temprano.
Salí de casa con mi bici antes de que saliera el Sol. Hice todos los kilómetros que separan mi casa del pie de la montaña de Montjuich, y empecé a subir hasta la cima. Esa mañana, empezaba a llover y yo llevaba puesto un chubasquero
La lluvia empezó a caer y la carretera a humedecerse. Casi
no había gente, y yo empecé a subir esa
carretera que se iba inclinando hacia arribaSalí de casa con mi bici antes de que saliera el Sol. Hice todos los kilómetros que separan mi casa del pie de la montaña de Montjuich, y empecé a subir hasta la cima. Esa mañana, empezaba a llover y yo llevaba puesto un chubasquero
En silencio, escuchando solo mi respiración, observando cada
palmo del recorrido, recordando tantos años de sueños e ilusiones
Cuando llegué arriba, (la verdad es que me pareció más fácil
de lo que yo esperaba), eché una mirada a la ciudad, hay una vista
impresionante desde la cima, cerré el puño y sonreí. Otro mito había caído!!!
Uno menos en el zurrón!!!
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