A finales de Febrero o principios de Marzo, me quité una de
las primeras espinitas que tenía clavadas dentro del mundo del ciclismo
Quería empezar en el mismo sitio donde lo había dejado
Aquella visita me daba impresión, no miedo, pero si impresión
Un Sábado por la tarde, cogí el coche y conduje hasta el
pueblo de Cunit (Tarragona), en esta ocasión necesitaba algo de ayuda anímica y
me acompañó Silvia
Fui a la sede del Club Ciclista Cunit, aquel club que me
había fichado veinte años antesQuería empezar en el mismo sitio donde lo había dejado
Aquella visita me daba impresión, no miedo, pero si impresión
Entré en una sala muy pequeña, apenas sin ventilación, con
un olor a tabaco y ocupado por siete u ocho señores mayores
Resultó que el Club Ciclista Cunit, ya no existía como yo lo
recordaba
Ahora sólo es un grupo de señores jubilados que se reúnen
los Domingos para dar una vuelta en bici
Tanto que yo me había imaginado. Había caído un mito!!! Me
había quitado un fantasma, ya podía seguir hacia adelante
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